Un grupo de neonatólogos necesitaba una marca que comunicara acogimiento técnico — cuidado y seguridad sin recurrir a los clichés visuales del sector salud (cruces, azules fríos, íconos de bebé genéricos). El material comercial necesitaba convencer tanto a familias como a hospitales asociados.
La media luna guio la construcción visual: una forma que remite a acogimiento y ciclo, sin ilustrar literalmente un bebé o una cigüeña. La paleta combina un verde azulado profundo con rosa suave, equilibrando seriedad clínica y calidez humana. La diagramación prioriza el espacio en blanco y la jerarquía clara, para que la información técnica no compita con el mensaje emocional.